Síntomas de la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca

Los Síntomas de la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV) suelen aparecer cuando tenemos el primer contacto con la leche, habitualmente se produce al introducir el biberón. En ocasiones, incluso durante la lactancia materna se aprecian síntomas como dermatitis por el paso de proteína a través de la leche materna hacia el bebé.

Bebés con alteraciones en la piel
Habones, rojeces y picor
Niño con mascarilla de oxígeno
Fatiga respiratoria
Mujer con molestias en el estómago
Dolor abdominal tipo cólico
niño con mocos
Mocos
Llanto tras las comidas
Rechazo a comer

Sin embargo, dependiendo del tipo de APLV, como veremos a continuación, los síntomas pueden pasar desapercibidos o confundirse con otras patologías como infecciones o una Intolerancia a la Lactosa.

Índice de Contenidos

Tipos de Síntomas de Alergia a la Proteína

Esta alergia produce varios tipos de síntomas en el cuerpo:

  • Alteraciones de la Piel: aparición de ronchas o habones, un tipo de lesiones abultadas de color rojo, que habitualmente pican y que aparecen y desaparecen. También puede provocar inflamación de los párpados, labios o articulaciones y descamación de la piel acompañada de picor.
  • Aparato Digestivo: puede provocar molestias abdominales con dolor de tipo cólico, similar a una gastroenteritis, acompañado de vómitos y diarrea. Los episodios de diarrea pueden ser bruscos y aparatosos, acompañados de moco y sangre, pero otras veces es una diarrea leve, poco abundante y sin llegar a ser líquida, pero que dura semanas.
  • Aparato Respiratorio: puede provocar síntomas más típicos del asma como la tos, estornudos, abundante mucosidad en la nariz, fatiga y pitidos en el pecho.

Síntomas de Alergia a la Proteína de Leche de Vaca
Infografía resumen de los síntomas más típicos de APLV

Dentro de todos los síntomas, los más habituales son los de la piel, seguidos de los digestivos o una asociación de ambos y por último los respiratorios.

Casos más Graves de Alergia
Puede producirse anafilaxia, nombre con el que se le conoce a una reacción alérgica grave. Combina los síntomas anteriores con bajada de la tensión arterial, aumento de la frecuencia de los latidos del corazón y pudiendo llegar al shock que ya es potencialmente mortal.

Intensidad de los Síntomas

Es importante destacar que los síntomas no siempre tienen que ser de la misma intensidad aunque la cantidad de leche ingerida sea la misma. Sucesivas exposiciones al alérgeno, en este caso la leche, pueden provocar diferentes respuestas.

Clasificación de la APLV según Aparición de los Síntomas

La aparición de los síntomas puede ser muy cercana a la ingesta de la proteína de leche o incluso tardar más en aparecer. Así, se distinguen dos tipos de alergias a la proteína de leche de vaca:

  • Alergia a Proteínas lácteas por Hipersensibilidad inmediata mediada por Inmunoglobulinas E: los síntomas aparecen antes de 1 hora del contacto con la leche o derivado y la gravedad de la alergia depende de lo sensible que sea la persona y la cantidad que tome.
  • Alergia a Proteínas lácteas no mediada por Inmunoglobulinas E: los síntomas tardan más en aparecer y pueden cronificarse, produciendo incluso afectación del estado nutricional. Es difícil de detectar porque suele pasar más desapercibida al aparecer los síntomas varias horas o incluso días tras el contacto. A veces se le conoce a esta alergia como Enteropatía o Alergia-Intolerancia a proteínas de vaca.

Formas de Contacto con la Proteína de Leche

Para que se produzcan los Síntomas de la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca debe existir un contacto con la proteína. Este contacto puede producirse de varias formas:

  • Contacto por ingestión: al ingerir la leche de vaca o algún producto derivado.
  • Contacto directo: si el bebé la toca con sus manos o alguna otra parte de su cuerpo, también produce síntomas de alergia. Produce sobre todo síntomas de la piel.
  • Contacto indirecto: besos, roces, vómitos o las conocidas como gotas de flügge que emitimos al respirar, hablar, toser y estornudar.
  • Contacto por inhalación: si el bebé respira los vapores de la leche. Provoca fundamentalmente síntomas  respiratorios.

Además de por ingestión, la leche puede producir síntomas por contacto cutáneo directo o indirecto besos, roces, vómitos y también síntomas respiratorios por inhalación. Por orden de frecuencia, lo más habitual son síntomas cutáneos, seguidos de digestivos o asociación de ambos y finalmente respiratorios y anafilaxia. En ocasiones, los síntomas son leves y poco valorados o no relacionados aparentemente con el alimento.

En el caso de alergia a proteínas lácteas no IgE mediadas, los síntomas tardan más en aparecer y pueden ser crónicos, llegando a afectar el estado nutricional. Destacan los síntomas digestivos aunque puede haber también síntomas cutáneos y respiratorios . El cuadro más típico es la enteropatía a proteínas lácteas, más conocido como IPLV intolerancia a proteínas lácteas.

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