La Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV) en bebés es una reacción alérgica que se produce cuando, tras ingerir proteínas derivadas de la leche, el cuerpo desencadena síntomas típicos de alergia: alteraciones en la piel, náuseas, vómitos y dificultad para respirar, entre otros.



Se trata de la alergia alimentaria que más frecuentemente afecta a los lactantes y niños menores de 1 año, afectando así a un 2,5 % de la población. Sin embargo, y por eso su buena evolución con un correcto tratamiento, es infrecuente en adultos.
En España supone la tercera alergia alimentaria más frecuente, sólo superada por el huevo y el pescado.
¿Por qué se produce la APLV en bebés?
Cuando el bebé ingiere la leche, es posible que su sistema inmunitario identifique una proteína de la leche de vaca como nociva (alérgeno) y desencadene así la reacción alérgica.
La leche contiene más de 40 proteínas que son todas potencialmente alérgicas. Se conoce que la leche de vaca contiene caseínas, seroproteínas e inmunoglobulinas bovinas.
Dentro de las seroproteínas destaca la beta lactoglobulina (BLG) que es la causante del mayor número de alergias. Es una proteína que no está presente en la especie humana, pero sí en la leche materna por los lácteos que ingiere la madre y que finalmente pasan por la leche materna al bebé.
¿Qué tipos de Alergia existen a esta Proteína?
Dependiendo de cómo reaccione el sistema inmunitario del lactante o bebé frente a la proteína de la leche, se diferencian dos tipos de alergia:
- Mediada por Inmunoglobulinas E
- No mediada por Inmunoglobulinas E
Explicamos ambas alergias a continuación:
Alergia a la Proteína de Leche de Vaca mediada por IgE
Provoca síntomas a los pocos minutos o como máximo 2 horas de ingerir un alimento con proteínas de leche de vaca.
Esta reacción se debe a que las defensas del organismo reaccionan contra las proteínas de la leche de vaca produciendo anticuerpos específicos, son las llamados Inmunoglobulinas E. Estos anticuerpos actúan como defensores del cuerpo ante diferentes antígenos (sustancias nocivas) que identifiquen como peligrosas.
Así, cuando el bebé o lactante con APLV vuelva a ingerir leche de vaca, se activa el sistema inmunitario que comenzará a liberar una serie de sustancias químicas como la histamina para provocar una reacción alérgica.
Los síntomas que se pueden presentar son de varios tipos:
- Alteraciones de la piel como picor, enrojecimiento, descamación, inflamación de la cara y los labios.
- Problemas digestivos como molestias en el abdomen, náuseas, vómitos y diarrea.
- Síntomas respiratorios como tos, estornudos, mocos y fatiga.
- Anafilaxia, una reacción alérgica que es potencialmente mortal. Ocurre en casos graves y con poca frecuencia.
Es importante que ante cualquiera de estos síntomas se acuda a un especialista o al servicio de urgencias más cercano.
Alergia a la Proteína de Leche de Vaca no mediada por IgE
En este caso en la alergia no intervienen las Inmunoglobulinas E.
Los síntomas tardan más tiempo en manifestarse: entre varias horas o incluso días tras consumir el alimento que contiene las proteínas de leche de vaca.
El problema de este tipo de alergia es que sus síntomas a menudo se confunden con una infección o a otra alergia alimentaria
Los síntomas más habituales son:
- Síntomas parecidos a los de un cólico: dolor abdominal acompañado de diarrea abundante y a veces náuseas y vómitos
- Síntomas en la piel como enrojecimiento y picor.
- Reflujo
- Otros problemas digestivos como cambio en el aspecto de las deposiciones y estreñimiento.
Reacción alérgica mixta
Esta reacción se caracteriza por presentar síntomas propios de una alergia por inmunoglobulinas E y de una no mediada por IgE.
De esta forma los síntomas pueden aparecer tanto muy cercanos a la ingestión de la proteína de leche de vaca como varias horas o días después.
Más información sobre la APLV
Síntomas
Descubre cómo identificar una Alergia a la Proteína de Leche de Vaca al detalle.
Diagnóstico
Una detección precoz es clave para una buena evolución y aumenta las posibilidades de una curación definitiva.
Tratamiento
Existen diferentes posibilidades en cuanto al tratamiento dependiendo de la edad del lactante y cuándo se detecte.
